
El monitoreo interno
- Por Javier García
- Diputado Partido Nacional
- Columnista Uruguay al Dia
La buena intención en solucionar un problema grave como el corte del puente en Fray Bentos no puede llevar a pagar cualquier precio. No porque sea inusitadamente alto, sino porque es indebido. El presidente Mujica ha dado pasos para terminar con el bloqueo pero otorgando a cambio cosas que no correspondían. El voto a Kirchner para la Unasur fue uno de estos peajes y ahora la eventualidad de un monitoreo interno de la planta de UPM (ex Botnia) por parte de Argentina.
Es verdad que no hay mejor control de una situación que cuando hay contraposición de intereses. Pero en el caso concreto, el de la planta, los intereses no se dividen por país, sino a la interna de cada país. Suponer que a Argentina le importan cosas que a nosotros no, es un profundo error.
Los uruguayos no estamos interesados en que funcione una planta de celulosa en Uruguay a cualquier precio, incluido la contaminación del río. A nosotros nos sirve una inversión que además de generar un impacto en la economía sea sustentable desde el punto de vista ambiental. Ninguno de los dos gobiernos, de partidos distintos, que otorgaron las autorizaciones ambientales para que funcionara la planta, entregó la ecología a cambio de unos dólares. Acá eso no pasa.
Si Uruguay es un país serio en el mundo lo es porque entre otras cosas es serio en su política interna, no quiere decir unánime sino que su sistema político conoce los límites que no se deben pasar. El fallo de la Haya que confirma que los procesos productivos de la planta no contaminan y ratifican, por añadidura, que las exigencias que se pusieron a los finlandeses para instalar la empresa fueron correctos. Si así no hubiera sido no hubiéramos necesitado a La Haya para prohibir su funcionamiento. Las exigencias fueron puestas por Uruguay sin que nadie lo tuviera que reclamar desde afuera.
Los intereses contrapuestos en que la planta mantenga un sistema limpio de producción no son entre Uruguay y Argentina, sino entre nosotros los uruguayos y los dueños de la planta que tienen en nuestro pueblo al más fuerte interesado en que las cosas se hagan como se deben, porque entre otras temas es el medioambiente de nuestros hijos. Suponer lo contrario, es decir que se necesita un monitoreo interno en la planta donde intervenga Argentina, es suponer que estaríamos dispuestos a cerrar los ojos y entregar la salud del ambiente como unos mercenarios. ¿Desde cuándo Argentina tiene más autoridad que nosotros para autorizar inversiones no contaminantes?
No corresponde por esto y tampoco porque quienes pretenden controlarnos son los mismos que en su país permitieron hacer de algunos ríos, riachuelos pútridos. ¿Alguien cree que Argentina permitirá que técnicos uruguayos ingresen a las contaminante pasteras argentinas? Otra cosa es el monitoreo conjunto de un recurso de uso común como es el río Uruguay, pero no tutorías en nuestra casa. La relación con Argentina debe ser en el marco del Derecho y no de las ocurrencias presidenciales. Porque como decía Artigas, “es muy veleidosa la probidad de los hombres”. Y mucho más si se llaman Kirchner.
Etiquetas: Javier García, Partido Nacional

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Apreciaciones totalmente claras, justas y compartibles.